El guía acompaña al visitante a utilizar el transporte local hasta llegar a la orilla del río Chao Phraya. Desde el muelle, se toma un ferry público hasta desembarcar en el Gran Palacio, considerado uno de los lugares más sagrados del Reino. A continuación, se realiza un breve paseo hasta Wat Po, que alberga el impresionante Buda Reclinado y también funciona como centro de formación para personas ciegas en el arte del masaje. Allí se puede probar su habilidad con un masaje de pies. Después, se sube a un tuk-tuk para dirigirse rápidamente al templo real Wat Suthat y al Columpio Gigante.
Tras un almuerzo tailandés, se visita un centro de artesanía donde los artesanos elaboran hermosas figuras ornamentales de Buda. A poca distancia se encuentra Baan Bath – la Casa de los Cuencos, donde los monjes elaboran a mano cuencos de limosna siguiendo una tradición sagrada que se remonta a miles de años. Se continúa con un paseo por un pequeño soi lateral donde se fabrican ataúdes para los funerales en Wat Saket. Se entra brevemente al templo para observarlo y admirar las vistas de la ciudad. La siguiente parada es Wat Ratchanatdaram, un templo de 150 años de antigüedad con tres niveles y 37 agujas, el único de su tipo que aún existe en el mundo. La jornada concluye con la visita a un museo que alberga reliquias que datan del período dorado de Ayutthaya en Tailandia.
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